Cuando se acaba la vida…
Es el instante de conjugación del todo
No hay palabra, no hay culpa, que dilate
Lo caótico.
Dichos que empalizan, deseos sordos de labios rotos
Grietas en frases sin prisa,
La neutralidad que asoma, cabezas de monstruosas tempestades.
Miedo, de no saber cuanto tirar, de desconocer la fuerza de la desesperación
Tiniebla, y una fugaz pero larga decisión
la pregunta a la respuesta en tus manos…
resguardan los márgenes de la finalidad
y se aproxima, cuando el alma más tiembla
la inexistencia y la atemporalidad.
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